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Embarazo

30.10.2017

Molestias pasajeras en las primeras semanas de post parto

Las han traído los cambios que tu organismo sufrió, entérate cuáles son y cómo se alivian.

Molestias pasajeras en las primeras semanas de post parto

Nadie pone en duda que el trabajo de parto es duro, pero saber lo que te espera después ayuda a afrontarlo con más tranquilidad. El puerperio es un desconocido con el que debes convivir cuando más cansada te encuentras y más vitalidad necesitas para cuidar a tu hijo; estar informada sobre lo que viene te evitará preocupaciones extras o que te alarmes por situaciones que son completamente normales. Conoce esas molestias y cómo superarlas; disfrutarás más de los primeros días con tu recién nacido; toma nota.

Cicatrices abultadas: Es habitual que la zona de la incisión de la cesárea se note acorchada, tirante y engrosada durante un mes, hasta que cicatrice. Esa sensación de inflamación y piel tirante también puede aparecer en la zona de la episiotomía o desgarre (si hay).
¿Qué hacer? Mantén la zona limpia y seca para evitar que se infecte.

Tristeza sin razón: Se debe sobre todo a que desciende la producción de hormonas por la desaparición de la placenta. Si a eso se añade el cansancio y la transformación del vínculo con el bebé, es normal que estés abatida.
¿Qué hacer? Arma una red de apoyo: pareja, madre, hermana… Si tienes quién te ayude con la comida, las tareas de casa y la limpieza para que puedas descansar y centrarte en el bebé, todo se vuelve más sencillo.

Estreñimiento: Los músculos abdominales se han visto distendidos durante el parto, dificultando el ir al baño.
¿Qué hacer? Bebe muchos líquidos, sigue una dieta rica en fibra, con mucha fruta y verduras, y muévete. Estar acostada todo el día no favorece el movimiento intestinal.

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Siguen las contracciones: El útero tiene que volver a su tamaño habitual y lo hace con las contracciones que ocurren cada 48 o 72 horas. Son totalmente normales, aunque pueden resultar un poco dolorosas, en especial a partir del segundo hijo.
¿Qué hacer? Un suave masaje en la parte inferior del abdomen puede aliviar también las molestias.

Sudor excesivo: En las dos primeras semanas tras el parto, sobre todo las primeras noches, es normal sudar mucho, ya que los líquidos que se retienen al final del embarazo comienzan a eliminarse.
¿Qué hacer? Es conveniente tomar mucha agua para regular la pérdida de líquidos durante ese proceso.

Problemas con la lactancia: Cuando un bebé nace debe permanecer con su madre y empezar a lactar. Eso hace que la leche suba antes y favorece la recuperación de la mujer. Si se produce la subida de la leche al tercer o cuarto día, cuando madre e hijo ya tienen el alta, puede darse una ingestión mamaria que si no se trata, la lactancia puede fracasar.
¿Qué hacer? Lo mejor que puedes hacer para que eso no suceda es poner al bebé al pecho, ya que la lactancia es una cuestión de oferta y demanda. Cuanto más toma el recién nacido, más leche produce la mamá.

Hemorroides: El esfuerzo del parto puede agudizar el dolor de las hemorroides, que se agrava además con los problemas de estreñimiento.
¿Qué hacer? Se alivian aplicando agua tibia en la zona, con pomadas específicas y procurando pasar poco tiempo sentada.

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Escapes de orina: Cuando la musculatura pélvica queda muy distendida es probable que tengas pérdidas de orina con la tos, la risa o al hacer un esfuerzo durante algún tiempo.
¿Qué hacer? Esta incontinencia urinaria se soluciona practicando ejercicios específicos para fortalecer el periné, como los de Kegel, a partir de los 15 o 20 días del parto. Cuando se practican a diario durante el embarazo, es posible que se minimice el problema.

El abdomen sigue hinchado: El cuerpo no volverá a ser el que era antes del embarazo hasta que no hayan transcurrido entre seis y 12 meses. Al principio, el abdomen permanece distendido, por la laxitud de la musculatura. De hecho, los primeros días parecerá que aún sigues embarazada.
¿Qué hacer? Deja que tu cuerpo haga su trabajo, la velocidad y el nivel de esta transición dependerá en gran medida del tamaño de tu cuerpo, de cuánto peso subiste durante el embarazo, de lo activa que eres y de tus genes.

[Por: Juana Martínez / Asesoría: Marta Sevillano, partera]

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