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Embarazo

08.03.2018

#MOMMYBLOGGER Mes 9 – Llegó la hora

Ahora que me siento una bomba de tiempo, es momento de hacer un recuento de los que fueron los 9 meses más intensos de mi vida, antes de que me explote el corazón de felicidad.

#MOMMYBLOGGER Mes 9 – Llegó la hora

Hay que reconocer que los últimos días del embarazo no son nada fáciles, menos con este calor de 34 grados y 40 de sensación térmica en un cuerpo compartido.

La panza pesa, las ganas más, la ansiedad te carcome la cabeza pensando en cómo será su carita, imaginando ese momento en que el piel con piel se haga externo, cuando escuches su llanto por primera vez y sepas que se te acabó la paz para siempre.

Y aunque estos días se hagan eternos, encontré una linda forma de combatir la mezcla de sensaciones y sentimientos que acarrea semejante momento: mirar un ratito hacia atrás.

Pensar que dentro tuyo, donde no había nada, ahora hay vida, hay una personita esperando para salir y cambiar la tuya por completo. Es muy loco el sentimiento, es maravilloso pensar lo que el cuerpo humano (femenino) es capaz de hacer y cómo lo hace; cómo cada pieza de mi cuerpo se acomodó durante este tiempo para alojar al amor más grande.

En mi caso además, si miro hacia atrás, creo que también es momento de agradecer:
A la naturaleza de mi embarazo, por haber sido soñado.
A la posibilidad de haber podido trabajar, jugar, soñar, viajar, comer, tener antojos, gozar, armar, conocer, experimentar y todo lo que hice durante estos 9 meses con una energía tan especial y linda.
A mi cuerpo por dejarme vivirlo de una manera tan espectacular, sin mayores dolores o molestias y adaptándose a los distintos síntomas y momentos de cada mes con una capacidad camaleónica increíble.
A mi entorno, por ser tan lindo.
A mi gente, nuestra gente, todas esas personas tan especiales que desde el minuto uno se emocionaron con la noticia de que #babyB venía en camino, se preocuparon de saber cómo iba creciendo conmigo, se preocuparon de mí, de llenarnos de amor y de hacer cada paso del embarazo un momento especial. También a los que se espantaron con la noticia, los que cuestionaron mi situación, me hicieron preguntas desubicadas y me criticaron a mis espaldas… a todos ellos también les digo gracias porque me hicieron más fuerte.

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Al papá, por no estar ni un solo día, y demostrarme así que tal como creía: puedo “sola” (sin un hombre al lado, rodeada de gente que está porque quiere estar).
A mis compañeros de trabajo por celebrar hasta la fiesta del sexo y estar siempre preocupados de mí.
A mis amigas por cada mensaje, cada día, por el aliento constante y el cariño infinito: una tropa de tías increíbles.
A mi familia por convertirse en mi refugio estos 9 meses, sin ellos nada hubiera sido posible. Por el amor infinito e incondicional con el que estuvieron con nosotros en cada instante, sin soltarme la mano a sol ni sombra y soñando conmigo, tan o incluso más intensamente que yo, con cómo será este ser de luz que viene a completar nuestra familia y alegrarnos los días. Por entenderme, no presionarme y solo dedicarse a acompañarme y cuidarme a pesar de tantas cosas más que sé que les hubiera gustado hacer…

Y por último, agradecerle a mi porotín, por ser un inquilino maravilloso, por compartir mi cuerpo con tanto aplomo y amor, con respeto y creando esta conexión de la que ya les hablé tan única que tenemos, por dejarme conocerlo, por demostrarme desde la panza que tiene mi misma energía y que voy a compartir mi vida con alguien genial, por cada patadita en el momento indicado, pataditas que alegraron mis días y los de todos lo que lo sintieron, por despertarme de los peores sueños con su hipo matutino y regalarme el mejor sueño del mundo: el de ser mamá. Gracias por sentir conmigo, por darme la fuerza necesaria cada vez que estuve a punto de caer, por hacerme tan feliz estos 9 meses viviendo dentro mío y por darme finalmente la posibilidad de conocer en vivo y en directo a la única persona en el universo que sabe cómo late mi corazón desde adentro.

El GRACIAS me queda chico en todo sentido, solo resta esperar y recordar que ¡ESTOY LISTA!

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