Ser PadresCerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas

Maternidad

28.02.2017

La presión de los hijos perfectos

Reflexionamos sobre cómo la sociedad, la exigencia social y la escolaridad, afectan a nuestros niños.

La presión de los hijos perfectos

Los niños perfectos no siempre saben sonreír y no conocen a cabalidad la felicidad en su corta edad. Temen al fracaso, a cometer errores, y no se creen capaces de alcanzar las elevadas exigencias de tan competitivo sistema en el que estamos rodeados.

Sienten que no encajan en la sociedad porque desean una educación más libre, más integrativa de sus ideales y no con tantas estructuras impuestas. Desean dejar de ser etiquetados durante su formación, se revelan ante el no reconocimiento y a la autoridad, que posee una voz estricta y demandante.

En la actualidad la depresión en los adolescentes es muy común y a veces muy grave. En muchas ocasiones esto proviene de las exigencias desmedidas y de la presión social que los padres y el colegio imponen, además del medio competitivo y de la televisión, que muestra jóvenes con estándares físicos de belleza y éxito por sobre la media, generando en los pequeños falta de autoestima, ansiedad y un malestar emocional.

desorden-interior

Queridos lectores y padres, como terapeuta motivacional en disciplina positiva, les puedo comentar que se debe tener en cuenta que esta exigencia excesiva y competitiva en la infancia, deja huellas irreversibles en el cerebro de un adulto. Detengamos la estigmatización a nuestros niños y jóvenes, lleven de la mano una educación con motivación, sin etiquetas, ayudando a terminar con la barrera de los límites y miedos impuestos.

Es importante romper con los paradigmas limitantes que conspiran con la capacidad de creer que la felicidad va de la mano con una buena apariencia o ser reconocidos y valorados por el poder adquisitivo que poseemos.

sad-little-girl

Padres, maestros y educadores en general, tengamos claro que el chip que se debe insertar en la mente de los niños y jóvenes para lograr las metas en sus vidas, es creer en ellos, en sus capacidades. Es necesario expresar que como adultos confiamos plenamente en ellos, que muchas veces en el proceso se caerán pero lo importante es levantarse y crecer.

Por lo general, hoy los padres buscan la excelencia en sus hijos refugiándose en la excusa que son más permisivos y que los jóvenes son pocos esforzados o no toleran la frustración. Yo les pregunto, ¿qué hace un padre cuando su hijo se saca un 6 en inglés? No queda conforme y lo presiona para que alcance el 7.

triste

Como sociedad, buscamos llenar a nuestros hijos y alumnos de clases extra escolares con psicopedagogas y neurólogas, llenando constantemente ese espacio y tiempo propio de la niñez y juventud. Los arrastramos a un mundo de estrés, agotamiento y sobreexigencia, de la cual ni siquiera muchas veces están preparados por no tener las herramientas necesarias para ello.

La doctora Madeline Levine en su libro ”The Price of Privilege” explica cómo la necesidad de los padres para educar hijos perfectos y aptos para el futuro, consiguen criar niños “desconectados de la felicidad”.

Comenta este post

cerrar