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Maternidad

24.01.2018

Castigos que no funcionan para tu hijo

¿Te la pasas retando? Conoce qué tan efectivas son las “correcciones” que solemos ponerles a los niños. ¡Te sorprenderás!

Castigos que no funcionan para tu hijo

El castigo está hecho para corregir una acción negativa del niño, por ello debe aplicarse bajo el concepto de consecuencia.

1) Quitarle o prohibirle sus juguetes
Inútil: Es un castigo que no le implica un esfuerzo, es decir, tú le quitas su juguete y él es tan creativo que tomará otro o decidirá divertirse con una caja o correteando al gato. No te funcionará.

A menos que: Lo condiciones: “No vas a usar este juguete hasta que recojas todos los demás”. De esta forma tu niño sabrá que existe una solución para su problema: que si hace tal cosa volverá a tener su juguete, por tanto se esforzará en guardar los otros. Si no le pones este esfuerzo de por medio no tomará interés en hacer lo que le indicas porque no encuentra una recompensa: “Si te quito tu carro es porque no has terminado tu tarea, entonces, cuando la termines, te lo devuelvo”. Necesitas darle un sentido a su consecuencia.

2) Tú no, él sí
Puede funcionar: Lo que más ayuda para cambiar una conducta es reforzar lo positivo; muchas veces los niños se esfuerzan en cumplir algo con tal de obtener lo que quieren: “Los dos tienen que recoger sus juguetes, quien lo acabe primero podrá comer postre”. Pero el secreto de esta consecuencia es plantear bien su sentido y cumplirla; así, el niño que no termine se motivará al ver que el otro ya se está comiendo su postre.

Contraproducente: Cuando la consecuencia no está bien planteada o se va a aplicar mucho tiempo después: ya quedaron que el domingo irán todos al cine, pero el martes previo tu niño no se comió las verduras y le dices: “Tú no irás con nosotros”; realmente no tiene ninguna relación causal y sólo puede hacerlo sentir rechazado. Aplica esta consecuencia cuando necesites que haga una acción particular, aprovecha las cosas que le gustan para que resuelva eso que deseas; como un premio.

3) Retirarle la actividad que más le gusta
Inútil: No le estarías enseñando un mejor comportamiento. Por ejemplo, si tu niño se porta mal en la clase de fútbol, cancelarla no soluciona nada porque cuando vaya a otra actividad volverá a portarse mal. Es necesario describirle la conducta inadecuada: “No obedeces al profesor, muerdes a tu compañero…”; en vez de quitarlo de lo que hace, ayúdalo a entender que esto es incorrecto, a enfrentar su error y solucionarlo. Para lograrlo, la consecuencia tiene que ser clara: “Estás pegándole a tus compañeros de tu clase, no irás dos días y les tendrás que ofrecer una disculpa”.

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4) Ponerle una actividad que no le gusta
Contraproducente: Sólo le va a causar enojo y rebeldía, no le dejará un aprendizaje significativo y, en cambio, le estarás transmitiendo que está bien reaccionar con venganza: “No te cambiaste cuando te dije, ahora tendrás que darle de comer al perro”; es un desquite. Recuerda que cada vez que le pones una consecuencia le enseñas que así es correcto reaccionar: no le gusta sacar la basura, pero es su tarea, entonces le estás enseñando a enfrentar la frustración; esta situación sí tiene una lección.

TIPS
• No pierdas de vista que estás formando a un ser humano que requiere no sólo que le digas lo que no debe hacer, sino cómo hacerlo mejor de forma positiva.
• Ojo, un castigo no educativo puede dañar el autoestima de tu hijo debido a la violencia física o emocional.
• Se vale decir:“Esto no fue correcto pero no sé cuál será tu consecuencia, la pensaré y te digo en una hora”. El mal comportamiento de tu hijo puede hacerte enojar mucho y llevarte a tener respuestas impulsivas que no suman a su educación. Date tiempo para calmarte.
• Ten en mente que todo castigo requiere una explicación para que los niños entiendan su error; también debe implicar un esfuerzo, una lección y una reparación del daño.
• Nunca humilles, amenaces o dañes con palabras o golpes, aún cuando tenga un mal comportamiento.
• Mantén la calma, respira, explícale qué hizo mal y cómo repararlo.

[Por: Jessica López / Asesoría: Regina Ojeda, especialista en psicología de niños y adolescentes en Neuroingenia / Fotos: iStock]

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