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Maternidad

26.04.2018

Enseñanza emocional a nuestros hijos: la asignatura pendiente

Educarles a escuchar permite que ellos puedan conocerse, empatizar con ellos mismos y con otros, y sobre todo, que puedan comenzar a confiar en que aquello que sienten

Enseñanza emocional a nuestros hijos: la asignatura pendiente

Quienes tenemos hijos de diferentes edades tenemos en el cuerpo la experiencia de lidiar con los embates emocionales de nuestros pequeños en sus diferentes etapas, y saber que tras el “no” de los 2 años los berrinches no ceden, sino que van cambiando de complejidad, mutando y mostrándose desde diferentes perspectivas, para dar paso al “¿pero por qué no?” de los 7 años, y luego quizás al “no me interesa” de los 14. Teniendo esto en perspectiva, son muchos los padres que me preguntan cómo podemos acompañar a nuestros hijos a relacionarse mejor con sus emociones, qué deben enseñarles ante la frustración, el miedo, la rabia o la tristeza, si es valioso o dañino que los vean llorando cuando atraviesan un duelo o una crisis, entre muchas otras interrogantes.

Como Coach Ontológico, en mis casi 20 años de trayectoria acompañando a personas y equipos a conocer y (re)aprender su mundo emocional, he llegado a dos convicciones claras: primero, el mundo emocional no puede aprenderse por instrucción sino sólo por inmersión, es decir, por más que yo te explique cómo sería no sentir miedo, no es sino en una experiencia verídica de confianza, certeza o cuidado que dejarás de sentirlo. Y eso, me lleva con certeza al segundo punto: no existe posibilidad de que podamos acompañar a nuestros hijos a un aprendizaje equilibrado de su mundo emocional si nosotros no hemos tenido la oportunidad de realizar ese aprendizaje en nuestra experiencia.

De ese modo, una asignatura que seguimos teniendo pendiente los padres y los adultos, incluso en estos tiempos modernos, es cómo le brindamos a nuestros niños una enseñanza emocional cotidiana que les permita vivir su vida en autoconfianza y sostener los desafíos de vida de una manera más sólida y efectiva. Ahora bien, ¿Cómo podemos remediar este desconocimiento para poder vivirlo y también enseñarlo distinto a nuestros hijos?

Enseñarles a nuestros hijos a escuchar lo que sienten emocionalmente, permite que ellos puedan conocerse, empatizar con ellos mismos y con otros, y sobre todo, que puedan comenzar a confiar en que aquello que sienten tiene un sentido, un fin y una forma de canalizarlo para moverse en sus vidas. Seguir dando instrucciones como: “no tengas miedo”, “la rabia es mala”, “los hombres no lloran”, “las niñas calladitas se ven más bonitas”; no nos sirve para criar adultos con seguridad en ellos mismos y en aquello que pueden lograr. Verlos a los ojos y decirles: “Creo en ti”, puede ser una manera hermosa y contundente de enseñar por inmersión la confianza en ellos mismos. Si realmente quieren tomar la asignatura pendiente, comiencen por ustedes mismos y así por inmersión, ellos irán aprendiendo de este bello mundo emocional, que también somos. Vale la pena que comiences a observar tus emociones, qué crees sobre ellas y cómo las has vivido en tu experiencia; el coaching ontológico integral puede ser una alternativa para transitar ese camino.

Escrito por Minerva Gebran, fundadora de Asersentido Internacional.

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