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Maternidad

30.04.2013

Mamá a los 40, No le cae bien la tía!

A pesar de que la Ángela siempre fue una niña más bien retraída, era bastante “querendona” con los abuelos, tíos, amigos de los hermanos mayores y amigos nuestros, había una persona que simplemente no toleraba. Teníamos que casi obligarla para que saludara y cuando le daba un beso, ¡se limpiaba la cara! La tía Nena […]

Mamá a los 40, No le cae bien la tía!

A pesar de que la Ángela siempre fue una niña más bien retraída, era bastante “querendona” con los abuelos, tíos, amigos de los hermanos mayores y amigos nuestros, había una persona que simplemente no toleraba. Teníamos que casi obligarla para que saludara y cuando le daba un beso, ¡se limpiaba la cara!

La tía Nena era una viejita exquisita, tía abuela de Diego, soltera y muy amorosa con los niños. Venía a la casa por lo menos dos veces al mes y siempre llegaba con algo rico, además de “engañitos” –como ella les decía- para mis cinco hijos. Todos la adoraban, no por los regalos, sino porque de verdad, era muy tierna con ellos, pero con la Ángela no había caso. Con Diego tratamos de hablar con la Mocho al respecto, pero ni siquiera quería hablar de la Nenita, como le decíamos todos por cariño.

Era tanto su rechazo por la tía que ni siquiera sus hermanos lograban descubrir el misterio. En algún momento nos asustamos y lo conversamos con los hermanos de Diego por si alguno de sus primos sentían lo mismo, pero no había caso. Todos amaban a la Nenita, menos la Ángela.
Nunca lo hablamos directamente con la tía, pero nos hacía sentir muy mal la actitud de nuestra hija. Ella se reía de la situación, pero en el fondo, creo que se sentía mal. Decía que era una niña, que daba lo mismo, pero para nosotros era muy incómodo. Lo intentamos todo pero no había caso. Daba la impresión de que nunca sabríamos qué pasaba por la cabeza de la Ángela cuando aparecía la tía.

Un día cualquiera, durante el almuerzo, hablábamos de la Nenita. Comentábamos lo amorosa que había sido al traerles regalos a todos los niños de un viaje. Y sin que nadie le preguntara nada, la Mocho dijo “me cae mal ella”. Fue tanto el impacto, que no atinamos a decirle nada. Y mientras seguía comiendo como si nadie la observara estupefacto esperando lo que iba a decir, siguió diciendo que no le gustaba porque era mentirosa. Ahí Diego le preguntó –un poco molesto- por qué decía eso y ella respondió: “porque es mentirosa, po!” Ahí le pregunté yo, un poco más calmada por qué decía que la Nenita mentía y respondió –sin dejar de comer- “porque siempre cuenta cosas que son mentiras”. Matías y Marcelo explotaron en una risa sonora, mientras la Jo y Diego chico nos miraban casi con pavor.

Efectivamente, la tía Nena era bastante fantasiosa y contaba historias que le creíamos poco, pero nunca nadie la había juzgado por eso. No era tema y de hecho, nunca lo hablamos. No hacía daño con sus fantasías, pero ¿cómo le explicábamos eso a una niña a la que le inculcábamos que no se debía mentir? Optamos por dejar las cosas como estaban y que ella decidiera por sí misma como quería relacionarse con las personas.

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