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Maternidad

07.05.2013

Último capítulo de Mamá a los 40

Cuando nació la Ángela estaba llena de temores. Tenía cuatro hijos sanos, grandes y hasta antes de quedar embarazada a los 40 años, pensé que eran todos. Esta quinta guagua llegó a trastocar una rutina casi perfecta que teníamos entre los seis. Los espacios de la casa, los tiempos, los autos y en general, todo, […]

Último capítulo de Mamá a los 40

Cuando nació la Ángela estaba llena de temores. Tenía cuatro hijos sanos, grandes y hasta antes de quedar embarazada a los 40 años, pensé que eran todos. Esta quinta guagua llegó a trastocar una rutina casi perfecta que teníamos entre los seis. Los espacios de la casa, los tiempos, los autos y en general, todo, estaba pensado para Diego, yo y los cuatro niños.

Sin embargo, llegó este angelito, sin que nadie la llamara, de sorpresa, e irrumpió en nuestras vidas. No fue fácil y los meses de espera fueron de mucho miedo y ansias, pero ahora, mirando hacia atrás, valió la pena y lo haría de nuevo, mil veces.

Hoy la Ángela es una niña hecha y derecha y con el tiempo he descubierto que casi el 100% de mis temores fueron infundados. No creció con traumas, con Diego no hemos sido unos viejitos desubicados, sino que hemos crecido y aprendido a la par con nuestra hija lo que significa ser papás de una niña en estos tiempos.

Nuestros hijos mayores están casi todos casados y hasta nietos tenemos. Haber sido papás mayores nos ha acercado a nuestros nietos y no sentimos que perdimos la energía. La Ángela y sus sobrinos nos han obligado a estar atentos a los cambios y a las nuevas tecnologías. ¡Hasta hablamos como ellos a veces!

Después de estos años, sólo tengo palabras favorables a tener una hija a los 40 años. Veo la maternidad de otra manera, más relajada, con menos aprensiones, más cercana, menos severa, más libre y con menos culpas. Tengo plena conciencia de que mi hija es un individuo respetable, con sus gustos, sus tiempos, sus ideas y sus opiniones. Aprendo de mi hija cada día y sé que ella aprende de nosotros, igual como lo hicieron sus hermanos.

Ahora es un común que una mujer sea madre a los 40 años, pero cuando nació la Mocho fue todo un acontecimiento familiar. Hoy es tan normal, que cuando hablamos con la Ángela del tema, siempre me dice que ella no piensa tener un hijo antes de los 40 años.

Fueron varios meses de contarles mi experiencia y de michas historias que por primera vez comparto con alguien que no sea de mi familia. Agradezco el espacio y espero que mis temores, alegrías y vivencias hayan servido para las mujeres que aún en esta época han sentido el temor que se nos impone cuando somos mamás cuarentonas. Con una que haya ayudado, me doy por pagada.

 

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