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Pareja

21.02.2018

¡Las vacaciones de una separada!

Esa extraña costumbre de esperar todo el año a que llegue diciembre para que los nenes salgan de vacaciones, olvidar el estrés escolar por unos meses, cambiar el despertador para regalarnos una hora mas de sueño, no luchar cada mañana para levantar a 3 hombres que no son precisamente fanáticos del colegio… y lo más importante, para disfrutar de los niños en casa… ¡¡ERROR!!

¡Las vacaciones de una separada!

A los pocos día en la casa ya se sienten profundamente aburridos, la persona que los cuida a disminuido su sonrisa ligeramente y la cantidad-calidad de mi maravillosa paciencia se ve seriamente cuestionada y llevada a extremos impensados.

Pero no recordamos estos momentos cuando en agosto miramos el calendario y vemos tan lejano el verano y, entre suspiros, nos imaginamos a los niños felices, sonriendo todo el día, corriendo libres por una playa o campo… imaginamos mañanas de regaloneo antes de que la mamá se vaya a trabajar y tardes de juegos interminables.

El problema es que cuando chica debo haber visto demasiada televisión, o demasiadas películas Disney, entonces, tiendo a idealizar estas instancias y cuando por fin las estoy viviendo… ¡¡¡paaafff!!! Golpe de realidad.

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Peleas por el control remoto desde muy temprano, caras largas del mayor porque se despertó con la pelea. Caras largas de los 3 cuando hay que vestirse/almorzar/ordenar/bañar/etc. Peleas por el juego, por el juguete, peleas por las peleas, llamados constantes, del más chico, a la oficina para acusar a algún hermano, bromas, juegos bruscos y algún llanto… lo común de 3 hijos hombres encerrados en una casa.

Y qué diferencia tiene esta historia de una separada con la realidad de cualquier mujer casada, se preguntarán ustedes. Pues bien, la respuesta es simple: ¡¡¡Vacaciones con el Papá!!!

Y es ahí cuando vienen esas batallas de sentimientos encontrados, una felicidad absoluta porque tendré 15 días de corrido para mi, 15 días sin limpiar potos, lidiar con ítem baños y pijamas, 15 días durmiendo de corrido, pero por otra parte, una pena profunda porque por ¡¡Dios que los voy a echar de menos!! Y obvio, culpa por estar feliz, culpa por tener culpa, pena por tener culpa… en fin.

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15 días de silencio, de soledad, de leer y dormir, de lavarse el pelo sin que alguien te abra la cortina para preguntar si puede comer galletas, o ir al baño tranquila, ¡¡15 días para tener tiempo para mi!! Aunque sigo yendo a la oficina, son mis vacaciones de todas formas, vacaciones de escuchar 3.475 veces al día la palabra “Mamá”, estos días no hay juguetes por toda la casa, aunque siempre encuentro algún Lego en los lugares más insólitos… y es ahí cuando suspiro, sonrío y los vuelvo a echar de menos… hasta que abro el refrigerador, veo mi champaña helada, escucho el silencio de la casa, y me acuerdo que por fin puedo hacer ¡¡¡NADA!!!

15 días pasan volando…y todo vuelve a la realidad, realidad que amo pero sé que en agosto estaré mirando el calendario nuevamente. Y tu, ¿cómo disfrutaste tus vacaciones?

Separada con hijos.
hola@separadaconhijos.com

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