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Salud

16.11.2017

¡Las señales que indican que el parto ya llegó!

¡Te contamos cómo darte cuenta del gran momento!

¡Las señales que indican que el parto ya llegó!

La sabiduría popular parece tener claras las señales de un parto inminente (la expresión de la cara, la forma de la pancita…). Pero, ¿son fiables?. Lo cierto es que cada embarazada es diferente y solo el médico especialista, después de una exploración, nos puede confirmar que el bebé está en camino.

¿Qué hace que el parto se ponga en marcha?
A medida que se aproxima el nacimiento del bebé, la mujer experimenta algunos cambios que favorecen el inicio del parto. Por un lado, aumentan los niveles de estrógenos y oxitocina, dos hormonas que estimulan las contracciones del útero. Por otro, el enorme crecimiento que este experimenta al final del embarazo produce cambios en su cuello que favorecen el acortamiento y posterior dilatación. La conjunción de estos factores y otros elementos desencadena el inicio de las contracciones.

Inapetencia, presión vaginal…
Algunas mujeres sufren rechazo a determinados alimentos, incluso náuseas; un aumento en el número de micciones y cierta sensación de que algo ha cambiado en su organismo, se sienten “raras”. La diarrea es otro malestar, así como los dolores que corren desde la parte baja de la espalda y se extienden hacia los lados del vientre, también los dolores abdominales parecidos a los de la menstruación. Otra condición es la irritabilidad, debida a los cambios hormonales previos al parto.

Se rompe la fuente
La bolsa del líquido amniótico, en cuyo interior se encuentra el bebé, es una membrana consistente que se puede romper antes, pero también durante el parto; cuando ocurre así, el médico la rompe de forma artificial. Siempre que se pierde líquido amniótico se debe acudir al hospital, pero en una gestante a término no se trata de una urgencia y se puede ir tranquilamente. Solo si las aguas son verdosas o percibimos posibles restos de sangre se debe acudir inmediatamente.

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Expulsión del tapón mucoso
Es una sustancia gelatinosa y densa que mantiene cerrado el cuello del útero y aísla al futuro bebé para protegerlo de las posibles contaminaciones. A diferencia del flujo vaginal, suele presentar un color rosáceo, debido a los restos de sangre del cuello uterino. Su expulsión no tiene por qué preceder al parto, es decir, pueden pasar días o incluso semanas entre la pérdida del tapón mucoso y el nacimiento del bebé. En este sentido, la pérdida del tapón no es una razón para ir a urgencias, pero sí es conveniente que el ginecólogo valore la situación.

Llega en parto prematuro
Es el que acontece entre las semanas 22a y 37a de gestación. Los síntomas son los mismos que los de cualquier parto, aunque los desencadenantes pueden ser diferentes: infecciones, embarazo múltiple, sangrado, estrés… Por ello, hay que estar atenta a los síntomas de infección vaginal o de orina y, en caso de que se presente alguna anomalía, acudir de inmediato al ginecólogo, ya que se asocia con un alto índice de complicaciones para el recién nacido.

Las contracciones
Existen unas que ocurren durante la gestación; son irregulares en su duración, frecuencia e intensidad y generalmente no resultan dolorosas, aunque al final pueden producir malestar general y ligero dolor lumbar. Las de parto son dolorosas y se repiten a un ritmo regular durante más de una hora. Además, en los días previos al parto, ocurren otras que ayudan a borrar el cuello del útero, por lo que son más intensas y pueden comenzar con ritmo y desaparecer de repente (se llaman contracciones prodrómicas).

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Si mamá es primeriza…
Generalmente, la cabeza del bebé se acomoda en la pelvis unas semanas antes del parto en las primerizas, mientras que en las que han tenido más hijos puede incluso no ocurrir hasta que se haya iniciado el parto. En las que ya han sido madres las contracciones de Braxton Hicks (contracciones uterinas esporádicas que comienzan al principio del embarazo) se dan con más intensidad, pueden ser dolorosas y a veces difíciles de distinguir de las de parto. En contrapartida, el cuello uterino se borra antes y el parto suele ser más rápido.

¿CUÁNDO HAY QUE IR DE URGENCIA AL HOSPITAL?
1. En caso de hemorragia (igual o mayor a una menstruación).
2. Contracciones uterinas muy dolorosas o muy constantes y sin intervalos de relajación.
3. Si no se notan movimientos fetales en los momentos en los que el bebé suele moverse y además no responde a estímulos (como comer algo dulce o mover la barriga con las manos).
4. Si notamos sangre, se ha roto la bolsa o parece que se está perdiendo líquido amniótico, hay que ir a urgencias cuanto antes, pues al perder líquido, el bebé está desprotegido y expuesto a infecciones.

[Por: B. Juan / Asesoría: Alberto Rodríguez Melcón, Jefe de la sección de obstetricia en el centro de la mujer Dexeus]

 

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